JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN CONTRA LA TRATA DE PERSONAS | Sagrada Familia de Urgell
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JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

 

Ayer, 8 de febrero, nuestra Comunidad de Roma que está trabajando pastoralmente junto a su Diócesis en  grupos de calle (unità di strada) contra la trata de persona – concretamente, la prostitución de la Europa del este y las personas travestidas explotadas de zonas americanas– y, sobre todo como hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, hijas de una mujer que ha dedicado toda su vida a dar dignidad a sus hermanos, Ana María Janer,  han participado de la Jornada Mundial de oración contra la trata de personas. Ha sido una jornada de más de siete horas en las que se unieron personas de los cinco continentes. 

Este año a raíz de la situación provocada por la pandemia la oración ha cobrado mucha importancia y se ha abierto de forma global a los cinco continentes. Ha incluido no sólo comunidades religiosas y cristianas, sino laicos, jóvenes, niños, personas rescatadas de situaciones de trata y sobre todo la fuerza de la interreligiosidad

Muchas son las personas que se preguntan:  ¿Qué es trata de personas? 

Debemos decir que este problema en este 2021 está poniendo en riesgo la vida de más de 40 millones de personas. Mas del 70% mujeres y más de 30 % niños y niñas. 

La trata de personas involucra todas aquellas situaciones donde la dignidad es abolida, es maltratada, violentada y erradicada del horizonte de compromiso con el otro y fuera del marco de la declaración de Derechos Humanos:

Explotación laboral: productos que se venden a alto costo y fabricados por personas (niños en mucho de los casos) con altos riesgos de salud, con más de quince horas de trabajo sin pausa, sin un sueldo posible y sin ninguna condición higiénica. 

También incluye la explotación agropecuaria de personas que recogen por temporadas de cosechas sin un contrato justo. 

La explotación de las personas que se dedican a la limpieza. Muchas veces maltratadas y mal pagadas sin un sindicato a su favor. 

Explotación sexual: en primer lugar, la prostitución en todos sus modos.  Esto incluye la venta de personas, con un valor superior en las mujeres vírgenes.  La pornografía y la pornografía infantil acrecentada en los últimos años de forma escandalosa. 

El matrimonio de menores. La propiedad sobre la mujer.  La venta de menores, la venta de mujeres. 

El tráfico de órganos

En esta ocasión, la oración de esta Jornada Mundial estuvo profundamente vinculada a la situación de una economía global que genera explotación y descarte. La persona no sólo no vale un sueldo jornalero justo sino que su vida no tiene valor. Su cuerpo es una mercancía, un bien de consumo. 

De ahí que en el centro de toda esta Jornada estuviese el lema:  CAN YOU SEE ME? 

¿Llegas a verme? ¿Me ves bajo ese precio bajo? ¿Sin comida, sin pausa?  ¿Me puedes ver donde mi cuerpo está vendido por minutos, por horas? Donde mi virginidad cotiza.  ¿Llegas a verme en el fondo de una mina? Mis padres tienen una deuda  y yo tengo solo 9 años. ¿Me puedes ver en el campo de agricultura en jornadas masacrantes recogiendo fruta y verdura?  ¿Logras verme en el trafico de órganos? He perdido un riñón para poder comprar una caseta de madera para mis hijos.  

¿A quiénes interesan o se muestran preocupados por las respuestas a estas preguntas? Las mujeres y los niños son bienes de comercio. Hemos perdido la imagen De Dios. Nos hemos convertido en depredadores. Hay que retornar. Trabajar por una economía sin trata de personas pues el modelo económico actual la favorece. 

Esta reunión que ha contado con decenas de lenguas ha permitido ampliar en riqueza y valoración. Ha permitido llegar a más personas. A esto se une que ha sido una oración interreligiosa: musulmanes, hindúes, anglicanos, judíos… Estos aspectos la hacen más rica. 

Nuestras hermanas de Roma, que trabajan día a día con estas situaciones, se han sentido acompañados por el mensaje de papa Francisco: “un mal a erradicar…no se puede pactar.”

Ahora bien,  ¿En qué nos compromete? En la lucha en red para erradicar este mal. Se puede luchar y gritar de diversas formas: Orando y denunciando; formando y concienciando; siendo conscientes de un consumo solidario y que respete los paradigmas de los derechos humanos; haciendo contratos legales; denunciando la pornografía e informando sobre el circuito de red pornográfica de niños y niñas por medio de robo de identidad. 

Y como nos dice el papa Francisco:  No mirando para otro lado.

Sin duda este es un problema y un compromiso de todos, sobre todo de quienes creen que la creación libera al ser humano y lo hace hermano de las demás creaturas. 

Que el Señor Jesús, encarnado en la realidad humana de todos los tiempos, nos ayude a ser creativos en las formas y los modos de trabajar juntos, en red para combatir este flagelo humanitario. 

 



Sagrada Familia de Urgell